En marzo de 2025 se publicó en The New Phytologist el estudio genómico más completo realizado hasta la fecha sobre el pistacho. Liderado por la Universidad de California Davis y con la participación destacada de investigadores españoles del IRIAF (Adela Mena y Esaú Martínez), este trabajo representa un antes y un después para el cultivo de Pistacia vera, especialmente la variedad Kerman, la más cultivada tanto en California como en España.
Hasta ahora, el pistacho había sido un cultivo poco explorado genéticamente. Carecíamos de un «mapa de alta resolución» que sirviera como referencia para la mejora vegetal. Gracias al proyecto internacional iniciado hace casi cinco años, hoy contamos con una secuencia del genoma de Kerman a nivel cromosómico, extraída de material genético del centro El Chaparrillo, en Castilla-La Mancha.
¿Por qué importa este mapa genético?
Contar con una secuencia genética precisa –la que hicieron los investigadores en marzo de 2025– es como pasar de un mapa dibujado a mano a una imagen satelital detallada. Permite identificar con claridad los genes responsables de rasgos clave: producción, sabor, resistencia al estrés climático y calidad nutricional.

¿A quién beneficia este avance?
En primer lugar, a los mejoradores vegetales, que ahora podrán crear variedades más eficientes y adaptativas. En segundo lugar, a los agricultores, porque el estudio también describe las cuatro etapas cruciales del desarrollo del fruto –desde la flor hasta la cosecha– con datos fenológicos que ayudan a optimizar riego, cosecha y prevención de plagas.
“Saber cómo cambia el fruto… ayudará a los agricultores a tomar mejores decisiones, como cuándo regar sus árboles, lo que conducirá a una producción de pistachos más sostenible”.
Adaptación al cambio climático
El estudio subraya un punto crítico: aunque los pistachos toleran sequía y salinidad, necesitan inviernos fríos para florecer. Con inviernos más cálidos –un efecto del cambio climático– los rendimientos pueden caer. Esta secuencia hace posible estudiar y seleccionar genes que permitan floración mientras haya menos frío invernal.
Mejor calidad nutricional
El genoma también revela rutas genéticas involucradas en la acumulación de proteínas y grasas insaturadas. Esto permite en el futuro diseñar pistachos más estables, con mejor sabor y mayor vida útil.

El papel de Castilla‑La Mancha
La participación del IRIAF y centros como IVICAM o CIAG El Chaparrillo no es casual. Castilla-La Mancha produce el 75–80 % del pistacho en España y genera unos 30 M € en producción primaria –más si consideramos el procesado local. Además, desde hace años realizan más de 175 analíticas anuales para construir una marca de calidad diferenciada.
¿Y ahora qué?
Este mapa genético sitúa al pistacho bajo una lupa científica y práctica. El siguiente paso será aplicar este conocimiento al desarrollo de variedades “super‑adaptadas”: resistentes al calor, más productivas y con calidad constante.
La buena noticia llega con responsabilidad. Las plantaciones existentes deben evaluarse y, cuando toque renovar, apostar por material genético mejorado, portainjertos potentes y técnicas agronómicas de precisión.
De lo abstracto a lo tangible
Parece una noticia de laboratorio, pero es una herramienta práctica. Regar y cosechar con más criterio, plantar variedades pensadas para un clima cambiante y ofrecer un pistacho estable y de calidad al mercado son pasos que ahora pueden darse con más seguridad.
En este sentido, el estudio genético es el inicio, no el final. También abre puertas a proyectos de trazabilidad, sostenibilidad y certificación de calidad. Si hace un par de semanas veíamos la fiebre del “chocolate de Dubái” y el valor del pistacho viral, ahora tenemos algo mucho más sólido sobre lo que construir un futuro estable.
En resumen
Abril–marzo de 2025 pasará a los libros del pistacho como la fecha en la que se sentaron las bases genéticas del sector. Gracias a los investigadores del IRIAF y la colaboración internacional, contamos con la mejor fuente de información jamás disponible para la mejora del cultivo. Ahora toca usarla bien.










